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La visión del hombre y su incidencia en la pedagogía PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Anton Baron   
Miércoles, 30 de Septiembre de 2009 15:49

Por Prof. Adriana Deligdish [1]

A través del tiempo, la educación ha pasado por varios periodos, ha sido influenciada por distintas filosofías y ha intentado transformar al mundo de diversas maneras. Es así que se puede afirmar que la visión del hombre influye determinantemente en la pedagogía, la forma de ver y entender la educación por parte de los educadores. Cómo ven a los estudiantes, qué conceptos tienen de ellos y por tanto cómo impartirán la enseñanza. Esta visión puede ser conciente o inconciente, estudiada o practicada, voluntaria o impuesta, a sabiendas o por ignorancia, basada en alguna teoría o construida por la experiencia. Sea de la forma que sea, tendrá una gran incidencia en la forma de enseñar, en los métodos e incluso en la selección de los contenido.

 

Con estas bases nos preguntamos, ¿cuáles son las distintas visiones del hombre a través del tiempo para poder estimar el comportamiento de los docentes? y explicar así, aunque sólo sea por aproximación, muchos fenómenos que hacen al cotidiano en las salas de aula.

 

Según la visión determinista el hombre no es dueño de sí mismo, sino víctima de fuerzas ocultas del destino. Bajo esta visión, el hombre es un simple títere que no puede cambiar nada de si ni de su vida, por lo tanto el profesor considera a un “mal alumno” un “caso perdido” y sólo trabaja con los “buenos alumnos”.

 

Según la visión sicologista la persona humana se reduce a un psiquismo. De esta forma, la parte religiosa del hombre es negada y no alcanza a desarrollarse, por tanto, para el profesor no importarán los sentimientos ni creencias del alumno, sola y exclusivamente su nivel intelectual.

 

Según la visión economicista consumista todo se reduce a ser un instrumento de producción y objeto de consumo, por tanto, para los profesores los alumnos son objetos que deben alcanzar altos niveles de competitividad en el mercado mediante las enseñanzas que éstos le proveen.

 

Según la visión economicista dualista el hombre consiste en la eficacia económica y en la libertad individual. Por lo tanto, habrán de enseñarle a sacar el mejor provecho a su potencial tomando en cuenta las particularidades que lo sobresalen.

 

Según la visión economicista colectiva de Marx, el hombre existe en y para la sociedad. Según esto, el hombre debe consagrase a lo material, la parte espiritual ni siquiera alcanza a insinuarse, por tanto el profesor intentará anular todo signo de religiosidad o afecto que lo separe de la masa y baje la producción. Preparará a los estudiantes para que trabajen en fábricas donde las ausencias se reduzcan al mínimo porque lo importante sea siempre el bien común por encima de cualquier inconveniente personal.

 

Según la visión estatista el hombre tiene su base en la teoría de la seguridad del estado. El hombre se vuelve una parte del estado, trabajo para él y por él. El profesor incluso en su comportamiento será parte de esta visión pues hará mucho hincapié en la necesidad de estabilidad y seguirá siempre las directrices de la institución a la cual pertenezca, obligando a los alumnos a hacer lo mismo. No aceptará una opción diferente y pocas veces dará la oportunidad de opinar sobre cuestiones normativas. Aquellos que piensen diferentes, para él serán rebeldes.

 

Según la visión cientista sólo se reconoce como verdad lo que la ciencia puede demostrar. Así el hombre intenta eliminar todo aquello que no es demostrable por sus medios. El profesor requerirá de pruebas para todo aquello que enseñe y por tanto enseñará y exigirá una justificación con bases falsables del alumno.

 

Según la visión conductista el hombre es una tabla raza donde el profesor moldearlo para adaptarlo socialmente y el mecanismo mediante el cual consigue esto son los estímulos y las respuestas. Por tanto el profesor verá a sus alumnos como objetos manipulables a los cuales hay que estimular para conseguir los resultados deseados. Considerea que el alumno es un ser dependiente a quien todo debe dársele servido en bandeja.


Según la visión cognitivista crítica el hombre es un ser racional y la educación debe desarrollar la inteligencia por encima de la transmisión de conocimientos, por tanto el profesor promoverá los debates, las lecturas críticas, la opinión fundamentada.


Según la visión constructivista el hombre trae consigo conocimientos previos, no es un ser ignorante en todo, por tanto es indispensable rescatar dicho conocimiento para construir el nuevo conocimiento, ampliando, modificando o reinterpretando según sea el caso. El profesor se vuelve un facilitador que debe investigar para hallar los conocimientos previos y desarrollar procesos cognitivos y afectivos en el escenario del aprendizaje, donde éstos son significativos cuanto más activo se vuelva.


Según la visión tecnológica el hombre es capaz de instruirse automáticamente sin la presencia de un maestro, no importan los valores ni la inteacción, el desarrollo humano a través del relacionamiento es relagado al aprendizaje mediado por la tecnología. El humano es parte de la masa, no existen las individualidades. Por tanto, el profesor es simplemente un agente manipulador de la tecnología, él puede ser reemplazado e incluso suprimido que no se verá la diferencia. Esto ocurre muy seguido cuando los soportes (powerpoint, proyectores, multimedia, etc) hacen la clase y no el profesor quien se sirve de esos instrumentos para desarrollar contenidos.


Según la visión emergente el hombre es un ser conflictuado que debe encontrar las soluciones a los problemas emergentes a través de cambios absolutos en su cotidiano. Se sirven de la educación para resolver problemas comunitarios y descuidan los contenidos universales de la educación.

 

Así como la visiones, también están los pensamientos filosóficos que influyen en la pedagogía, y es oportuno recordar que los pensamientos surgen de un momento histórico y reflejan una sociedad al tiempo que la cambian, por tanto, aún sin conocer estas visiones ni estos pensamientos, los docentes se comportan de esta forma porque son el reflejo de la sociedad. Nombremos algunos de ellos y algunas ideas claves que pueden ser asociadas a la educación.

 

Descartes: “De ahí deduje que yo era una sustancia, cuya esencia o naturaleza toda no consiste más que en pensar, y que para existir no tiene necesidad de lugar alguno ni depende de ninguna cosa material” (extraído de Discurso del Método, IV) En el siglo XVII la importancia del pensamiento supera la existencia del ser por tanto para el profesor el alumno debe sacar provecho de todo su potencial intelectual, quien no puede demostrar su capacidad intelectual no existe.

 

Pascal: “¿Qué quimera es, pues, el hombre? ¡Qué novedad, qué monstruo, qué caos, qué sujeto de contradicción, qué prodigio! ¡Juez de todas las cosas, imbécil gusano, depositario de la verdad, cloaca de incertidumbre y de error, gloria y excelencia del universo! Reconoced, pues, soberbios, qué paradoja sois para vosotros mismos. Humillaos, razón impotente; naturaleza imbécil: sabed que el hombre supera infinitamente al hombre...” (Extraído de Pensamientos s. XVII). En el siglo XVII los profesores construyen la educación en base a la humillación constante al alumno. Le recuerdan su ignorancia y le hacen notar que aún les falta mucho por aprender.

 

Jean Rousseau: “Despojado, pues, el contrato social de todo lo secundario, descubrimos que queda reducido a los términos siguientes: Cada uno de nosotros somete su persona y todo su poder a la suprema dirección de la voluntad general; y recibimos además a cada miembro como parte indivisible de un todo”. “El hombre es bueno por naturaleza, la sociedad lo corrompe” (Extraído de: El contrato social S. XVIII). Es en Francia, donde por primera vez surge el pensamiento de la bondad del hombre. De una sociedad que lo corrompe y es la primera vez que cambia radicalmente la forma de actuar del profesor. Si el hombre es bueno, y la sociedad lo corrompe, es la misión del docente perpetuar esa bondad.

 

Tomas Hobbes: “... el hombre es lobo para el hombre... el hombre es malo por naturaleza” s. XVIII. En el mismo siglo, contrario a Rousseau, Hobbes justifica todos los pensamientos y enseñanzas anteriores, el hombre es el lobo del hombre y la educación es el único instrumento capaz de conseguir que podamos vivir en sociedad.

 

F. Nietzsche: “¿Qué es lo bueno? Todo lo que eleva el sentimiento de poder, la voluntad de dominio, el dominio mismo en el hombre. ¿Qué es lo malo? Todo lo que viene de la debilidad... No la conformidad y resignación, sino más poder; no paz sino guerra; no virtud sino destreza (virtud en el sentido renacentista, virtud, virtud sin escrúpulos estéticos). Los débiles y los fracasados deben perecer; primer principio de nuestro amor a los hombres. Ya hay que ayudarles a ello. ¿Qué es más perjudicial que cualquier vicio? La obra de misericordia con toda suerte de desgraciados y débiles, el cristianismo. ¿Se malogró el hombre? ¡Bien! ¡Enhorabuena! Llevo en el corazón al superhombre, que es para mí el primero y el único. No el hombre, no el prójimo y el mísero, no el que sufre, no el mejor... ¡Dios ha muerto! Queremos que viva el superhombre” (obra: Anticristo s. XIX). Con Nietzsche el maestro encuentra el sustento para exigir siempre más, para olvidar la misericordia, aborrecer las diferencias y las debilidades, y pretender de los alumnos la brillantez a través de la memoria. El alumno debía rendir pleitesía al profesor quien todo lo sabe y quien ostenta el poder absoluto. La disciplina es muy importante para evitar que la nada llene los espacios.

 

Karl Marx “Este comienzo es tan animal que la vida social en tal estadio no pasa de una simple conciencia gregaria y el hombre no se distingue del cordero más que por el hecho de que su conciencia toma para él el lugar del instinto o de que su instinto consciente. Aún predomina la identidad entre hombre y naturaleza (el hombre no se ha revelado aún capaz de humanizar la naturaleza, de imprimirle su sello peculiar) tanto que la precaria relación de los hombres con la naturaleza. Esta conciencia gregaria o tribal se desarrolla y elabora con el crecimiento de la productividad, de las necesidades y el consiguiente crecimiento de la población”. Bajo esta ideología alemana del siglo XIX se educaba para socializar al hombre y separarlo del animal, por tanto, la función del profesor era la de guiar e incluso reprimir al alumno quien no sabe (por concepto) la diferencia entre animal y humano. Es recién la escuela quien otorga esa diferencia.

 

Darwin “Hay una desproporción cada vez mayor entre el aumento de la población humana

y, en general de todos los seres vivos y los medios para su subsistencia, lo cual genera una lucha por la vida que da como resultado la supervivencia de los más aptos para adaptarse al medio” Con este pensamiento del siglo XIX, se educa en la lucha canibalista de la supremacía del más fuerte, el más apto, el mejor alumno, aquel que por algún motivo tiene ventaja es quien sobrevivirá en la selva de cemento que es mundo laboral. El profesor debe encargarse de mantener viva la competencia constante para que saquen a relucir sus instintos de superación y estén en constante evolución y adaptación para ser los mejores.

 

Ortega y Gasset: “La vida se nos presenta constituida por dos dimensiones inseparables la una de la otra... En su dimensión primaria, vivir es estar yo, el yo de cada cual, en la circunstancia y no tener más remedio que habérselas con ella. Pero esto, impone una segunda dimensión, consistente en que no tiene más remedio que averiguar lo que la circunstancia es. En su primera dimensión, lo que tenemos al vivir es un puro problema; en la segunda dimensión tenemos un esfuerzo o intento de resolver el problema... Vivir es ya encontrarse forzado a interpretar nuestra vida”. (Extraído de la obra Yo soy yo y mis circunstancias, Obras Completas s. XX) el siglo XX se ve influenciado por el pensamiento de Ortega y Gasset en la constante lucha interna del ser humano por resolver problemas. Ya no solo debe asumir que existen y convivir con ellos, ahora los profesores hacen uso de la inteligencia para imponer la resolución de problemas. El hombre es un ser problemático.

 

Emile Durkheim: “El producto por excelencia de la actividad colectiva es ese conjunto de bienes intelectuales y morales que llamamos civilización; por este motivo Agusto Comte hacía de la sociología la ciencia de la civilización. Pero, desde otro punto de vista, es la civilización la que lo distingue del animal. El hombre es hombre solamente en cuanto que es civil. Buscar las causas y las condiciones de las que depende la civilización quiere decir esencialmente buscar también las causas y las condiciones de lo que hay en el hombre de más específicamente humano”. En el siglo XX siguiendo a Durkheim, el profesor debe buscar lo humano en sus alumnos. Es el principio de la interrelación por encima de la enseñanza, existe un interés por conocer al hombre más allá de su intelecto.

 

Unamuno: “El hombre concreto, de carne y hueso, es el sujeto y el supremo objeto a la vez de toda filosofía, quiéranlo o no sedicentes filósofos... El Filósofo filosofa para algo más que para filosofar; como el filósofo, antes que filósofo es hombre, necesita vivir para poder filosofar; y de hecho filosofa para vivir” (Extraído del texto: Del sentimiento trágico de la vida) En el siglo XX el intelecto sigue siendo la base de la enseñanza, solo que el profesor deja de privilegiar el intelecto como intelecto mismo sino que busca una función, una misión, un propósito.

 

Igor Dostoyevsky: “Aliocha: ... a mi entender se debe amar la vida por encima de todo. Iván: ¿incluso más que el sentido de la vida? Aliocha: Desde luego. Hay que amarla antes de razonar, sin lógica, como has dicho. Sólo entonces se puede comprender su sentido. He aquí lo que hace mucho tiempo que has entrevisto. La mitad de tu misión está cumplida. Iván: ya amas la vida. Dedícate a realizar la segunda parte: en ella está tu salvación” (Extraído del texto: Los hermanos Karamazov). En el siglo XX se ensalza la vida, el amor a la vida, por tanto, los profesores comienzan lentamentamente la enseñanza en valores.

 

Anton Saint Exupery: “Un ingeniero, que tuvo la ocasión de inclinarse sobre un herido, cerca de un puente en construcción, dijo un día a Riviere: Ese puente, ¿vale el precio de un rostro magullado? Ninguno de los campesinos, por quienes se está realizando esta obra, hubiera aceptado la mutilación espantosa de ese rostro sólo por ahorrarse el trabajo de dar la vuelta por el puente vecino. Y no obstante, se edifican puentes... Y a pesar de que una vida humana no tiene precio, obramos siempre como si alguna cosa superará en valor a la vida humana... Pero, ¿por qué? (Extraído de El principito). Comienza en los profesores el cuestionamiento y por ende apoyan a los alumnos que cuestionan respecto al valor de la vida por sobre las cosas materiales, distinto a la enseñanza de la época industrial donde el valor material está por sobre los valores humanos.

 

Sindmond Freud: “La evolución del hombre hasta el presente no me parece que necesite una explicación distinta de las de los animales. Lo que de impulso incansable a una mayor perfección se observa en una minoría de individuos humanos puede comprenderse sin dificultad como consecuencia de la represión del instinto, proceso al que se debe lo más valioso de la cultura humana” (Extraído del libro: Más allá del principio del placer) En el siglo XX Freud crea una revolución en todas áreas sociales al presentar al placer como una parte inherente del ser humano que debe ser explorada, analizada y evaluada para que ser readaptada a la sociedad y el profesor es quien debe educar para readaptarlo.

 

Max Scheller: “¿Por qué hay un mundo? ¿Por qué y cómo existo yo? Repárese en la rigurosa necesidad esencial de esta conexión, que existe entre la conciencia del mundo y la conciencia formal de Dios en el hombre. En esta conciencia de Dios es concebido sólo como un ser existente por sí mismo, previsto con el predicado de santo y que puede tener naturalmente las afectividades más numerosas y matizadas”. El profesor con estas bases filosóficas ha de enseñar dentro de instituciones religiosas pero en forma abierta sin hacer hincapié en las religiones pero motivando a los estudiantes a elevar su sentido espiritual sin perder de vista la cientificidad.

 

Humberto Maturana: “Los seres humanos nos originamos en la historia de los primates bípedos a que pertenecemos, hace por lo menos tres millones de años atrás con el origen del lenguaje y en el vivir en el entrelazamiento del lenguajear, y el emocionar que llamamos conversar. En esta historia, la emoción fundamental es el amor como dominio de las acciones que constituyen al otro como un legítimo otro en la convivencia. Como el resultado de esta historia, los seres humanos existimos en el entrecruzamiento de muchas conversaciones” (Extraído del libro: Lenguaje y realidad). Los profesores dan una mayor importancia al lenguaje y la historia, donde creen en la evolución y las emociones. Se toma en cuenta al alumno como un ser humano con emociones.

 

Es así que después de haber leído y analizado diferentes visiones del hombre y pensamientos filosóficos modernos y contemporáneos es posible afirmar que el hombre es más que un ser biológico, es un ser de instintos y de inteligencia racional, que puede superarse a través de los cuestionamientos contantes y de la formación educativa que posea. La pedagogía se ve fuertemente influenciada por las visiones y pensamientos filosóficos en su actuar, en su forma de enseñar y en forma de tratar al estudiante, pues el profesor convive en una sociedad y dentro de una cultura que lo limita e impone reglas constantes.


 

Bibliografía

BOBBIO, Norberto: La teoría de las formas de gobierno en la historia del pensamiento político. F.C.E.

HOBBES, Thomas: Leviatán. F.C.E.

SABINE, George: Historia de la teoría política. F.C.E.

UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE SANTA CRUZ. Enciclopedia filosófica on line. 2006. Roma disponible en http://www.philosophica.info/index.html

BARON, A. Historia de la filosofía. Elaleph. Asunción.


NOTA:

 

[1] Este trabajo fue presentado en el curso de maestría en ciencias de la educación en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción 9 de septiembre de 2009.

 

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